jueves, 22 de febrero de 2018

Relato erótico: La obstinación

...-La conocí hace unos meses, durante mi trekking por el Camino de Santiago. Dijo que había venido con un grupo de amigas pero que se había separado de ellas porque deseaba concentrarse en aquella especie de peregrinación. Caminamos juntos más de quince kilómetros, charlando sin parar, encantados de habernos conocido, y ese atardecer le propuse cambiar los albergues en los que habíamos estado durmiendo, cada uno por su lado, por una noche en un buen hotel. Aceptó. Pedí dos habitaciones y ella dijo que no, que un solo cuarto con dos camas. 

“La primera noche me desperté en medio de la madrugada y la vi desnuda, sentada en su cama, observándome con atención. Fingí que dormía y ligeramente inquieto por aquella visión, debo añadir en este punto que es una mujer tan hermosa que me enajena, observé que continuaba así, inmóvil y mirándome durante más de dos horas. Luego se recostó, se tapó con el edredón y se durmió de inmediato. Yo no pude pegar ojo hasta el momento en que nos levantamos.

“Estaba duchándome cuando entró en el cuarto de baño, completamente desnuda, y se pegó a mí abrazándome desde atrás con fuerza. Lo hizo con tanta ternura y tanto vigor, pegándose de tal manera a mí, que me emocionó. Me giré y nos besamos con pasión. 

“Yo descubrí la auténtica pasión en ese momento. Ella levantó una pierna, cogió la verga con una mano y la llevó a su sexo para una larga cópula durante la cual no separamos los labios y ella subió y bajo y se contoneó hasta que me corrí en su interior mientras se estremecía con su propio orgasmo…


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