jueves, 15 de febrero de 2018

Relato erótico: La maniobra

...Lo segundo que vio fue a la chica, vestida como una vestal del Olimpo, que se acercó con disimulo, danzando como una auténtica arma de excitación masiva, y lo cogió de un codo, con pericia profesional, para llevarlo, al compás de una rumba gitana, hacia las cortinas que había detrás del escenario. Una vez allí, ante la mirada alarmada de los agentes de la ley, se apresuró a guiarlo por un laberinto de camerinos hasta una escalera que descendía a un pasadizo por el que llegaron a un callejón y de allí a una habitación pequeña en la planta baja de una casa muy antigua. 

Ante la sorpresa de la drag, que a la sazón se llamaba Meneca, o así le decían, ella lo desnudó con rapidez y lo metió bajo la ducha para frotarlo con una esponja muy suave y quitarle el maquillaje. En ese menester se hallaba cuando se alejó un momento y Meneca disfrutó del agua caliente sobre la piel recién enjabonada.

Sintió primero sus manos en la cintura, como la canción de Adamo, y a continuación los pechos pegándose a su espalda. Aquel placer cálido y solidario, también muy excitante, duró un instante porque la muchacha cerró el grifo del agua y lo guió así, desnudo y mojado, hasta...


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