jueves, 8 de febrero de 2018

Relato erótico: La huelga

...Se habían duchado juntos, enjabonado los sexos, besado. Él se arrodilló para el cunnilingus desesperado mientras ella, apoyada contra la pared, las piernas abiertas y ligeramente flexionadas, gemía como una gacela herida de un modo que lo hacía sentirse poderoso. En medio de la crisis letal un rayo de luz o, mejor, una cópula brillante. 

Ella se corrió cuando él la giró y le lamió el ojete mientras la masturbaba con varios dedos. La mujer se agachó a su lado y él se sentó bajo el agua caliente de la ducha. Fue entonces cuando su verga desapareció en la boca, las manos en los testículos y cuando la felación parecía que lo iba a hacer explosionar, ella guió sus movimientos hasta que él estuvo a cuatro patas.

Se sintió vulnerable y excitado. Pero no tuvo tiempo de darle más vueltas porque la delegada de la pasión sin límites le medió la lengua en el ano mientras proseguía masturbándolo y acariciándole los huevos desde atrás y entre las piernas. Pensó que jamás había experimentado nada igual y eyaculó sin que...


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