jueves, 25 de enero de 2018

Relato erótico: Lisa.

...Fue entonces cuando le besé el cuello y los pechos y le quité el sostén y me zambullí vientre ensalivado al sur para lamerle la vulva apartándole la braga elástica, quitándosela, y perder el control ante ese sexo abierto, aromático, rezumante, que exploré con lengua, labios y dedos, con escarceos predominantes sobre el clítoris henchido mientras ella se contorsionaba y gemía y, de pronto, lanzaba sobre mi rostro un orgasmo torrentoso.

En ese momento supe quién era y me sentí como Batman cuando entrega a Robin en adopción, es decir: poderoso, libre y lanzado a hacer la justicia por mi cuenta en aquel cuerpo para el delito. 

Me dejé caer de espaldas, alimentado con sus jugos revitalizantes, y ella, lisa y llanamente, se ocupó de mi verga tiesa tal como la había admirado decenas de veces, chupándola, escupiéndola, masturbándola, irguiéndola para la enloquecedora lamida de huevos y regresando de inmediato al glande que la aguardaba temeroso de no poder resistir una nueva andanada de aquella felatriz impune...


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