viernes, 5 de enero de 2018

Relato erótico: Dos amigas

...“Supongo, porque no alcanzaba a verla, que la otra chica la volvía loca con sus dedos y la lengua porque de tanto en tanto Ana dejaba su presa y se limitaba a alzar la cabeza con los ojos cerrados y a gemir de un modo gutural que yo no le conocía, disfrutando plenamente de los trucos de su compañera sáfica…

“Cuando me vio… confieso que tenía la verga como un tronco de quebracho bajo la bragueta. Ana sonrió, para nada confusa, y me llamó a la cama. Me desnudé, me uní a ellas y tras darle un largo beso en la boca a mi mujer busqué la boca de la forastera. Luego le besé los pechos y desalojé a Ana de su lugar para darle la vuelta y lamerle el ojete, el sexo, la espalda, mientras ella, la ninfa bellísima, sorbía la entrepierna de mi esposa que se había situado delante de su boca, con las piernas muy abiertas y me miraba en mi enloquecido paso del cunnilingus al anilingus una y otra vez, los dedos como pistones dentro de su vagina…

“Se corrieron a la vez, lanzando suspiros y buscándose la boca para un chupón largo y ansioso mientras yo eyaculaba sobre las nalgas de la muchacha a la que había saboreado con tanta hambre…


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