jueves, 4 de enero de 2018

Contra la epidemia de la rutina

...En momentos de confidencialidad aprovechar el diálogo para explicar a la pareja qué es lo que ha dejado de apetecer en el sexo y cuáles son las alternativas que seducen. Por ejemplo, cambiar ligeramente el sexo sentimental, romántico, por alguna intervención más dura, más salvaje, menos contenida…

O, también, aplicar boca, lengua, labios, manos y dedos… sin la penetración. Suele ser un aliciente que puede añadirse, con el encanto de la dilación, a dedicar un día a ese fin… y de ese modo la expectativa de lo que sucederá impregna de erotismo la semana en su conjunto… En este sentido también es interesante consensuar un día para cada miembro de la pareja durante el cual es posible pedir lo que sea que apetezca en el universo de la lascivia… ¿Os va?

¿Qué tal hacer el amor en un sitio poco habitual y… sin desnudarse por completo? Un momento de lujuria clandestina enardece el instinto y alimenta el goce. ¿Lo habéis probado?...


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