jueves, 21 de diciembre de 2017

Relato erótico: CAP

...Se quitó la bata. Lucía una lencería blanca y diminuta que hacía que su carne perfecta brotara como una invitación a la lujuria. Y era así. Se quitó el sostén y la braga. Estaba completamente depilada. Se echó sobre la camilla y abrió ligeramente las piernas. Creo que me llevó veinte segundos desnudarme y abalanzarme sobre aquel sexo de labios morados, abrillantado de humedades sabrosas, y lamerlo, meter la lengua en la vagina, jugar con el clítoris… 

Le di la vuelta para saborearle la espalda, las nalgas, el ojete y con ella en perra, practicarle un nuevo cunnilingus que le arrancó varios orgasmos en serie que me inundaron el rostro de fluidos. Gemía y se retorcía y sonreía y entonces, con la última cabriola del último de sus estallidos, se abalanzó sobre mí, cayó de rodillas y me mamó la verga como una auténtica experta, con las manos envolviendo los huevos, intentando la garganta profunda, ahogándose, expulsando litros de saliva para una paja continua, desaforada. 

Me dije que ya no podría aguantar otra succión de glande y entonces la cogí por...


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