miércoles, 15 de noviembre de 2017

Goce y lubricación

...Poner lubricante a una mujer, cuando ella misma no lo hace a solas, aprovechando su deleite en el autoerotismo, puede resultar un capítulo inolvidable de la relación. Las manos cálidas y encremadas recorriendo y jugando con la vulva, encendiendo el clítoris, alcanzando el siempre añorado orificio del ano, embadurnando los pechos y los pezones es un ritual que ellas adoran y ellos saben que ellas disfrutan. 

El sexo se hidrata, se humedece, se moja y se calienta y ansía entonces una penetración, de dedos, dildos o penes que ya no corre el riesgo de ser dolorosa, sino que, por el contrario, produce algo así como la culminación de ese lascivo masaje que ha convertido los preliminares en una ceremonia deseada y tremendamente satisfactoria.

El movimiento de la mano y los dedos sobre la entrepierna o entre las nalgas constituye una ceremonia deliciosa, cada vez más sabia y entusiasmaste entre los partenaires que pueden gozarse mutuamente con ellas aplicando geles al sexo, los testículos y la raja del culo del chico, creando, además, una complicidad que incrementa de un modo significativo el goce sexual...


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