jueves, 26 de octubre de 2017

Relato erótico: La batea mágica

...-No lo era, Rocco. Cuando entré en el salón, Manu estaba incorporándose en la batea, con el falo erecto y una línea de pequeñas pisadas húmedas desaparecía junto a la puerta que da al vestíbulo de entrada de nuestra casa -aclaró Lea.

-Ella se marchó así, desnuda, sonriente, tras su orgasmo absoluto… y yo no pude correrme porque estaba completamente estupefacto.

-Yo me ocupé de que se tranquilizara -añadió Lea con una mirada de lujuria a su marido-. Todavía no sabía lo que había sucedido y tuve que utilizar todos mis artilugios de amante maravillosa para conseguir que estallara…-completó bromeando.

-He tenido más visitas de ese tipo, Rocco. No exactamente de quienes deseo, ya sabes, uno siempre piensa en alguna mujer, Lea lo sabe, y entonces aparece en mi batea una chica que hace años que no veo pero que me dejó una muesca en la memoria, una huella que tenía olvidada pero que cuando la tengo allí, desnuda, metiéndose mi pene en la boca, en la vagina, en el culo… o simplemente masturbándome...


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