jueves, 14 de septiembre de 2017

Relato erótico: El falopípedo

...“Soy esa mujer que tú llevas años estudiando, profesor. Sé lo que te ocurre, sé lo que sufres, sé que crees que no hay cura para tu desolación, pero la cura soy yo. Soy la que da nacimiento al falopípedo”. 

Recuerdo que en ese momento volví a llenar las copas de bourbon, por tercera vez. Lo hice porque yo ignoraba que mi amigo de toda la vida sufriera de impotencia. Una impotencia irremediable que justificaba el hecho de que jamás se le hubiese conocido una relación. 

Sostuvo la bebida sin tocarla y prosiguió con su tesis. Ella puso una mano sobre su bragueta y sintió que el universo se iluminaba. Así lo dijo y fue contundente. Lo miró a los ojos, extrajo el falo y suspiró sobre él. Quitó la caperuza del glande y lo envolvió con su aliento durante un largo minuto durante el cual Bracco se vio nacer. O renacer. Todo él era nuevo. La verga se puso tiesa y ella la lamió como si...


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