jueves, 6 de julio de 2017

Relato erótico: Uma

...Me duché, me preparé una taza de café y me senté envuelto en una bata para mirar el lago a través del ventanal. Entonces alguien llamó a la puerta.

Abrí sin pensar en el peligro que me habían advertido los detectives del caso.

Era Uma. Jamás sentí tanta tibieza en un día frío. Frío por fuera y frío por dentro.

Me abrazó, me besó en los labios, se quitó el abrigo, se abrió la bata blanca y por fin pude ver aquel cuerpo tan precioso y adivinado. Hermosos pechos, altos y redondos, vientre delegado y duro, caderas vibrantes, piernas musculosas.

Mi verga apareció con vida propia entre los pliegues de la bata de baño y ella se arrodilló para mirarlo, acariciarlo con delicadeza, lamerlo lentamente, lubricándolo...


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