jueves, 20 de julio de 2017

Relato erótico: El baúl de las erecciones

...Levantó el rostro, apartó su mirada de mi nueva erección y la clavó en mis ojos. Sonrió como una pitonisa sabia a la que no le importa que la quemen en la hoguera de la maldita inquisición.

-Abrió el arcón y allí había… erecciones. Vergas duras de todos los tamaños y colores, como en un tonel de salchichas. Yo, fascinada, estiré la mano para coger una de ellas… atrapada por la magia del momento, pero en cuanto quise hacerlo atravesé esa fauna de falos como si pertenecieran a otro universo, como si fueran erecciones fantasma.

"El camellero me dijo entonces que una vez que se han perdido no pueden recuperarse. Es como el bolero, pero en su versión X… "la erección que no has aprovechado y llevado a su orgasmo natural, ya no puede hacerlo…" Miré a aquel muchacho magrebí, levanté sus ropas, aferré la verga dura con mis dos manos y lo masturbé hasta...


No hay comentarios:

Publicar un comentario