jueves, 22 de junio de 2017

Relato erótico: El pirata interior


...Me esperaba desnuda, como siempre. Era tan bella que no me sorprendería que a algunos tipos los dejara helados, sin capacidad de respuesta. Mi verga, no obstante, vibró como un palo mayor en día de tormenta.
 

-Eso es -dijo ella con una sonrisa perfecta entre sus labios carnosos y bien dibujados, clavándome la mirada verde, caliente y helada, todo a la vez-. Un palo mayor, pero de un barco pirata…
 

Sí, podía leerme el pensamiento. O, quizá, yo sea demasiado obvio.
 

-Y eso es lo que deseo de ti, machote. Un sanguinario filibustero del siglo XVIII que acaba de llegar a puerto, en la famosa isla de la Tortuga y necesita sexo duro y urgente.
 

Lo consiguió, claro. Una vez más.
 

Algo se apoderó de mí, una violencia y una calentura salvajes; prácticamente me arranqué la ropa y salté sobre ella, la empujé sobre la cama, le di la vuelta, le azoté las nalgas tibias, alzadas como budines sólidos y provocativos. Le abrí las piernas y acaricié la raja y el ojete para...

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